jueves, 27 de enero de 2011

En Torno a un anónimo de un enemigo de Carlos Corbacho

Artículo publicado en el periódico AREA del domingo 21 de mayo de 1961 en su pagina 3

"Ataurinizando", que es gerundio
El diestro linense es... como dicen miles de aficionados

Nuestro colega gibraltareño «Calpense», en su espacio «Torerías», que escribe Paco Rejano, publica el siguiente párrafo referente al diestro linense Carlos Corbacho:
«Carlos Corbacho ha vuelto a la afición de La Linea, a la afición del rincón más torero de toda Andalucía la Baja. En un bolsillo se ha metido al público de sol y en otro al de sombra. Carlos Corbacho es un caso. La Línea de la Concepción necesitaba un torero y ya lo tiene. ¿Usted sabe lo que es estoicismo? ¿Usted sabe lo que es torear con los pies clavados en la arena? Los que hayan visto torear a Corbacho saben lo que son estas cosas. Una tarde y otra viene este muchacho imponiéndose a fuerza de prodigar la verdad de su arte, imponiéndose, emocionando a la multitud y jugándose el tipo como el que se juega una cerveza con tapas a los dóminos. Cuatro orejas, dos rabos y no sé cuantas vueltas hubo de dar el domingo entre el entusiasmo general de sus paisanos. Si la empresa Linense no aprovecha esta euforia que hay formada alrededor del torero de La Línea es tonta. Los señores Belmonte y Beaty tienen la palabra».
Hasta aquí lo que dice nuestro colega Paco Rejano. Y ahora quiero reproducir el escrito anónimo que ha recibido el apoderado de Carlos Corbacho, nuestro buen amigo Pedro Crespo.

«Y ahora me pregunto yo: ¿Es verdad que Corbacho es tan bueno como dice Paco Rejano o es que usted se ha dejado «caer» para que diga estas cosas? La pregunta se contesta sola.
Un enemigo de Rejano y Corbacho»
.

El final de la breve e ingenua nota es suficientemente elocuente para contestar a su emisario, porque no puede ser objetivo y sincero una persona que ya a priori, se califica de enemigo. Pero además, es que eso se señor se considera enemigo de un diestro al que, por lo que se ve en la nota, no ha visto. 

Querido amigo: ¿Por qué esa pregunta que hace usted al apoderado de Corbacho no se la hace a los miles de aficionados que han visto torear al joven Linense? Usted dice que la pregunta se contesta sola. Desde luego, con esas teorías no llegará a desempeñar una Cátedra universitaria y con la agudeza que demuestra no creemos que pueda llegar muy lejos. Claro que, nuestro amigo nos viene a demostrar que dispone de mucho tiempo libre, con el que no sabe qué hacer y que, según parece, ha encontrado donde emplearlo.

Habla también de que es posible que el apoderado de Corbacho se haya dejado de «caer». Si por casualidad ha leido nuestras crónicas sobre Corbacho —nos agradaría que no, porque nos gusta seleccionar nuestros lectores— habrá comprobado que también le hemos «pagado» cuando en una ocasión se hizo acreedor a ello. Han sido elogios sinceios que, la mayor parte de las veces, han sido rubricados por miles de aficionados. Y podemos garantizar que el apoderado de Corbacho, si alguna vez se ha dejado de caer, ha sido con algún chiste, que no con otra cosa. Es más, podemos afirmar que ni siquiera nos ha dado las gracias después de una crónica por los elogios dedicados a su torera. Y estamos seguros que otro tanto habrá ocurrido con nuestro colega Paco Rejano. ¿Es cierto, amigo Rejano?

Lástima que no podamos decir aquí que estas cosas hay que oirlas como el que oye llover, porque actualmente hay muchísimas personas que darían bastante por oir el golpear de la lluvia sobre sus cristales.

Hoy torea Corbacho en Los Barrios, en su tercera actuación en nueve días. ¿Por qué no va usted, querido amigo, y comprueba como su pregunta no se contesta sola, sino que la contesta el mismo toreo con su estilo, con su valentía, con su arte?

De camino puede ver al joven becerrista Rafaelín Valencia, un muchacho de catorce años, de un toreo alegre y pinturero, que con su simpatía arrolladora se gana a los públicos y con su arte arranca
nutridas ovaciones en cuantas plazas actúa.

Y tendrá ocasión de ver también a José Antonio Duarte, un joven algecireño valiente y con ganas de agradar.

Y quizás vea también, o por lo menos vislumbre, la posibilidad de callarse cuando no se sabe hacer otra cosa. Nosotros nos permitimos aconsejarle un proverbio: «De haber hablado se han arrepentido muchas personas; de haber callado, ninguna».

Yo, siempre que puedo, suelo seguir esa norma. Y me va bastante bien. Ahora he hablado—escrito—
porque lo he hecho desde mi.
                                                             BURLADERO



periódico AREA del domingo 21 de mayo de 1961 en su pagina


                                                 Luis Javier Traverso
                                 

                      
                                                  Luis Javier Traverso
                                      http://lalineablancoynegro.ltduende.com/







Gracias a la Colaboración del Archivo Municipal de La Línea de la Concepción

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