martes, 7 de junio de 2011

Críticable actuación del Cuerpo de los Blanquillos en la Aduana de La Línea

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Artículo publicado en el periódico "El Correo Militar" Viernes 24 de mayo de 1895

Es escandaloso lo que allí ocurre, y sobre ello llamamos una vez más la atención del Gobierno y de los directores de la Guardia civil y Carabineros.

Parece que los empleados del resguardo que allí ha creado la Compañía Tabacalera, y á los cuales llaman blanquillos, no reconocen más ley ni más autoridad que la que de sus personas emana, y haciendo alarde de facultades que no tienen, andan á tiros por aquellos campos con los perros conductores de tabaco, exponiendo la vida de los transeúntes; dan el espectáculo repugnante de matarlos á la vista de todo el mundo y se permiten además discutir y desobedecer a la Guardia civil cuando ésta interviene, en cumplimiento de su deber, para evitar tales abusos.

Por lo que respecta a los carabineros, tienen que sufrir la inmixtión de esos empleados en operaciones que sólo a ellos y a los del cuerpo pericial de Aduanas compete, viendo como se colocan a su lado para vigilar los registros, y camo se atreven a poner las manos encima de los pasajeros, y hasta zarandear a las mujeres de quienes sospechan pueden llevar oculto algún tabaco.

Todo esto lo vemos denunciado en el periódico El Sino, correspondiente al día 4 de este mes, que por  casualidad ha llegado a nuestras manos, y del que copiamos los siguientes párrafos, que bien merecen se fije
en ellos la atención:

«Los rozamientos entre individuos de la Compañía Tabacalera y la fuerza de Guardia civil y Carabineros se presencian con frecuencia, y nosotros creemos que deben reprimirse en honor del buen nombre de amos institutos.»

«Si hubiese la menor desconfianza en los individuos o clases del cuerpo de Carabineros, podría alegarse alguna excusa para obrar así; pero hoy que el celo y la vigilancia ya rayan en el exceso, pues se llega á quitar al pasajero hasta dos ó tres cigarrillos que trae en la petaca ó en el bolsillo para su uso, es, a nuestro juicio, poco decoroso, y no tiene razón de ser.»

«Que cumplen y cumplen como nunca han cumplido con su deber los individuos del cuerpo, lo venimos diciendo hace días; lo que repugna a todo el que se precia de español, es ver cómo se trata de ridiculizar a un instituto, sin motivo alguno, en las funciones de sus deberes, por cuatro particulares que pertenecen a una compañía y a quienes se da una preferencia irritante sobre un cuerpo armado, permitiéndoles vigilar a vanguardia de la línea española y fiscalizar hasta los menores movimientos de los que para cumplir  con su deber les basta y les sobra la constante presencia de sus dignos superiores y, sobre todo, la conciencia de que sirven al Estado y tienen que dar estrecha cuenta de su conducta en el cumplimiento de su deber.»

«Esto que desde luego no deja bien parado el prestigio del cuerpo de Carabineros debiera reprimirse para que nuestros vecinos los ingleses no tuviesen motivo de criticar y burlarse de la fuerza única autorizada para verificar tales reconocimientos.»

Por nuestra parte, añadiremos que si  la fabulosa subida de la renta que en los últimos tiempos se viene observando en la Aduana de Algeciras, se debe a esos blanquillos, como creen los accionistas de la Tabacalera, debería e! Gobierno dejar a su exclusivo cuidado aquel resguardo mediante contrato previo; pero si esto es debido a los esfuerzos verdaderamente heroicos que allí está haciendo el instituto de Carabineros, como lo reconocen hoy cuantos al contrabando se dedican y cuantos con pena y vergüenza lo presenciaban antes, justo es que no se les pague con el desprestigio que sobre ellos hacen recaer esos empleados de una empresa particular, que aparecen a la vista de propios y extraños como vigilantes celosos de aquellos que llevan un uniforme al que la desconfianza mancha.
Estos carabineros, a quienes nadie da siquiera las gracias por el importante servicio que en la Línea de Gibraltar están prestando a la Hacienda, y cuya honradez se pone a cada paso en tela de juicio, presencian el aumento de sueldo decretado últimamente para esos empleados particulares que disfrutan 13 reales diarios, sufriendo además sus osadías y destemplanzas.

Han llegado las cosas a tal estremo, que por decoro del Ejército cuyo uniforme visten los individuos del cuerpo de Carabineros, debería abrirse una información para depurar si son ó no ciertos los hechos que en Algeciras se denuncian, y si resultase comprobado que, debido exclusivamente al celo y honradez de los carabineros de aquella comandancia ha subido fabulosamente la renta en el último año, poner coto a las audacias de los blanquillos y recompensar a aquellos sufridos veteranos, siquiera, no sea contanta larguerza como la Compañía Arrendataria lo practica con sus bisoños dependientes.

Todo menos que de la comparación entre unos y otros resulten deprimidos los que uniforme honroso visten y al Ejército pertenecen.





 


Luis Javier Traverso




Documento perteneciente a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España

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