miércoles, 27 de julio de 2011

Contrabando de Reses por la Aduana con Gibraltar

 Artículo publicado en el periódico El Imparcial del viernes 10 de mayo de 1895

IRREGULARIDADES EN LA LINEA

(POR TELEGRAFO)

(DE NUESTRO CORRESPONSAL)

Málaga 9(5,30 tarde)

Según noticias que en mi opinión merecen ser creídas, se ha descubierto una importante irregularidad en la aduana de la Línea.

Parece que desde hace tiempo viene haciéndose un activísimo comercio de reses vacunas entre Gibraltar y Tánger, que es el más importante mercado de aquel ganado que existe en Marruecos.

Desde Tánger se remiten á Gibraltar grandes cantidades de ganado vacuno que, previa autorización para pastar en los barrios y sitios cercanos a la plaza inglesa, entra en España y se distribuye después en distintos puntos del litoral.

Como cada res cuesta cuarenta pesetas, y como a los compradores se les ha hecho el ofrecimiento de darles todo el ganado moruno que necesiten, ganado que va a todos los puntos de la costa, no es difícil comprender la importancia del fraude que se comete en perjuicio del Erario público.

Se dice que a consecuencia de fraudes recientemente cometidos se instruye expediente por iniciativa del gobernador civil de esta provincia.

Ignoro a cuanto asciendo el importe de la irregularidad ahora descubierta, y nada sé del resultado del expediente.

—El corresponsal



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Artículo publicado en el periódico El Imparcial del miercoles  8 de abril de 1896

CONTRABANDO POR GIBRALTAR

(POR TELEGRAF0)

(DE  NUESTRO CORRESPONSAL)

Málaga 7 (5 tarde)

Hace algún tiempo que telegrafié dando noticias del contrabando de reses procedentes de Tanger. Se dijo que aquel ganado había desembarcado en Gibraltar y venido á esta por tierra.


Hice constar entonces que la aduana de la Linea no estaba habilitada para recibir ganado procedente del extranjero, y no faltaron periódicos de esa corte que publicaron sueltos oficiosos desmintiendo la existencia del enorme contrabando que suponía la aprehensión que se verificó en aquel tiempo.

Hoy se ha vuelto a hacer otra aprehensión. Según noticias, eran setenta las reses que iban a entrar en esa con perjuicio de los intereses del Tesoro y contraviniendo lo dispuesto en las disposiciones sanitarias.

Como en aprehesiones anteriores no resultó probado nada, parece quo los comerciantes de buena fe de esta ciudad denunciaron al gobernador civil la próxima llegada de las referidas reses, las cuales, como queda dicho, han sido aprehendidas.

Se dice que la expresada autoridad dispuso que se instruyese expediente y que el delegado de Hacienda dio orden a los carabineros  a fin de que se persiguiera el contrabando anunciado.

Se dice también a que de las setenta reses que entraron por Gíbraltar se ban cogido veinticinco, y además algún ganado lanar y cabrio.

He oído asegurar que el contrabando se hace de esta manera:

Las reses salen todos los días de Gíbraltar para pastar en España; pero no todas las que salen de la plaza vuelven á ella. Si salen cuarenta ó cincuenta, por ejemplo, solo vuelven por las tardes á Gibriltar cuarenta ó cuarenta y cinco. Las restantes se quedan en territorio español, y de este modo se va formando el depósito.

Cuando ya está reunida una buena piara y hay que llevarla a un punto determinado, la dividen en varios grupos, que poco a poco van entrando en el punto de destino.

No hay para que encarecer esta defraudación, pues cualquiera formará idea de su importancia sabiendo que cada res debe pagar cuarenta pesetas de derechos.

Uno de los próximos días se reunirá la junta administrativa para tratar del asunto. Entonces veremos lo que resulta de todo esto. El ganado aprehendido está, según se dice, en terrenos de Cártama desde el 4 del corriente.

El Corresponsal.


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Artículo publicado en el periódico El Imparcial del miercoles  15 de abril de 1896

EL CONTRABANDO POR GIBRALTAR

(POR TELEGRAF0)

(DE  NUESTRO CORRESPONSAL)

Málaga 14 (4 tarde)


El Heraldo dé Madrid publica un telegrama de su corresponsal en la Línea rectificando las noticias que yo telegrafié sobre la aprehensión de reses procedentes de Gibraltar.

Ya sospechaba yo que no resultaría nada acerca de esto de la aprehensión, porque ya ocurrió otras veces lo mismo; pero las autoridades de ésta no estarán muy satisfechas con semejante resultado negativo ni con los pingües ingresos que se recaudan en la aduana de la Línea, cuando se han creído en el caso de dirigirse al ministro de Hacienda haciendo observaciones sobre el negocio de las reses de Tánger.
Los comerciantes de ésta que compraban ganado directamente en aquella plaza africana, dicen que el negocio encareció hace tiempo y que para salir de dudas convendría averiguar el número de reses que consume Gibraltar y el que sale para España, de esta manera se sabría si el total de reses embarcadas para Gibraltar coincidía con el número de las que se consumen en la población inglesa. Si la exportación superase al consumo se tendría un dato precioso para formar juicio en el asunto

—El corresponsal









                                                                      Luis Javier Traverso




Documento perteneciente a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España
 

sábado, 23 de julio de 2011

Los Perros Contrabandistas de Gibraltar II


 

Audio para deficientes visuales



Artículo publicado en la revista "Por esos Mundos"  del lunes 5 de febrero de 1900


Asunto éste muy conocido para los habitantes de las provincias de Málaga y Cádiz, es perfectamente nuevo para la generalidad de las gentes. Este relato tiene el sabor de arriesgadas aventuras que, resisten las historias de contrabandistas.


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viernes, 22 de julio de 2011

Los Perros Contrabandistas de Gibraltar

 Audio Para deficientes visuales




Artículo publicado en el periódico El Imparcial del Lunes 10 de Agosto de 1896


Rara es la noche en que desde Gíbraltar no se oyen disparos hacia La Linea. Pero la gente no se alarma. No es que se han roto las hostilidades entre ingleses y españoles, ni que traten estos de sorprender la plaza. Es sencillamente que el resguardo español anda a caza de perros contrabandistas.

El pintoresco tipo del contrabandista andaluz, idealizado por la leyenda, cantado en los romances y hasta puesto en música en la ópera de Bizet, ha sido sustituido por perros.

De estos hacen, Algeciras y La Linea un consumo de 5.000 o 6.000 al año. ¡Pobres bichos! que vienen a pagar las culpas de las medidas fiscales y que mueren por el tabaco, sin fumarlo.

Cuanto al contrabandista, ha quedado convertido en un educador de perros y hé aquí su facha, según una fotografía de dos profesiónles típicos.





Hace pocos años, los perros, cargados de tabaco, hacían el contrabando por tierra, Sus amos salían de Gibraltar al cañonazo de la tarde, permanecían escondidos en el campo neutral hasta bien cerrada la noche, y luego iban soltando poco a poco los perros, que no obstante su carga, cruzaban con la velocidad del viento las líneas españolas y no paraban hasta entrar en los refugios a donde les habían enseñado a ir y donde ya los aguardaban los socios encargados de recoger el tabaco.

Tan grande era el contrabando que se hacía de esta manera y tan difícil acabar con el que la Compañía Arrendataria pidió y obtuvo autorización para tender de playa á playa, en el itsmo que enlaza a Gibraltar con el resto de España, un vallado de tela de alambre lo bastante alto para que no pudieran saltarlo los perros.

Los contrabandistas variaron entonces de elemento. En vez de hacer las introducciones por mar las hicieron por tierra; pero conservando a los perros como auxiliares principalísimos para la parte más comprometida de la faena.

En la bahía, dentro de las aguas inglesas hay pontones donde una porción de hombres se pasan el día haciendo paquetes de tabaco de forma especial, que después envuelven cuidadosamente con hule ó tela embreada. Antes del cañonazo de la tarde, es decir antes de que cierren las puertas de Gibraltar, todos los días pasan por La Línea y entran en la plaza varios hombres, seguidos de un número sospechoso de perros. Llegan al muelle, y hombres y perros se embarcan en botes que los llevan a los pontones. Luego, durante la noche, los perros; ya cargados y aparejados en la forma que representa el dibujo que sigue a estas líneas, y que como el anterior está tomado de una fotografía, son llevados silenciosamente en botes hasta cerca de la playa española, y una vez allí, los van soltando con intervalos de algunos minutos para que nadando lleguen a tierra, y luego corriendo pongan a salvo la mercancía de que son portadores.



Claro es que los carabineros y los Individuos del resguardo de la Compañía Arrendataria de Tabacos vigilan. ¡Pobre del perro que de noche se aventura por parajes sospechosos en aquellas playas! Una detonación y un aullido lastimero suelen servirle de oración fúnebre; porque los del resguardo tienen buena puntería. Asi se comprende el enorme consumo de perros que, como he dicho antes, hacen La Línea y Gibraltar

La educación de los perros contrabandistas no es cosa baladí, sino verdadero arte, y requiere en el maestro mucha habilidad y en el animal mucha inteligencia.

Una de las primeras lecciones consiste en enseñar a huir el bulto a los carabineros. Para ello acostumbran al perro a ir siempre a buena distancia delante del amo por el camino que más tarde ha de recorrer con la carga de tabaco. Una noche se esconde un hombre vestido de carabinero, y al pasar el animal lo coge y le administra una paliza soberana, de esas que dejan recuerdos para toda la vida. A los pocos días se repite la función, si el perro no anda listo y se deja coger otra vez por el fingido carabinero. Desde aquel momento raro es el perro que al ver un uniforme, aunque sea a una legua de distancia, no ponga pies en polvorosa.

Los pobres animalitos despliegan una sagacidad casi humana para evitar el encuentro con los del Real Cuerpo. Aprovechan el menor accidente del terreno para esconderse; se quedan inmóviles agazapados, mientras hay enemigos a la vista; y en cuanto se despeja el terreno, salen como una exhalación, sin hacer caso de llamadas, ni de tiros.

A los perros noveles no se les manda nunca con carga, sin que hayan hecho antes varias veces de vacío, y en compañía de otros perros amaestrados, el camino que han de recorrer. De modo que hasta en la educación de los reclutas ayudan los animales contrabandistas al hombre.
Así es como aprenden los perros nuevos en el oficio las artimañas necesarias para salvar el pellejo y la carga, los sitios buenos paea esconderse cuando hay moros en la costa, la conveniencia de una retirada a tiempo, y ¡quién sabe si hasta el culto del deber para no entregarse cobardemente con el tabaco que les han confiado!


Hay perros duchos en el oficio que despuntan en el arte de amaestrar á sus compañeros más jóvenes. Esos, según el articulista del Strand Magazine, de quien he tomado estos apuntes, no los darían sus amos por 40 ni por 50 duros, aunque son, por lo general, animales que distan mucho de figuraren el stud-book canino.

                                                                                                        WANDERER.










                                                                         Luis Javier Traverso




Documento perteneciente a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España

miércoles, 20 de julio de 2011

La Línea y los problemas con la Aduana en 1902

Audio para deficientes visuales 



Artículo publicado en el periódico El Liberal del martes 28 de octubre de 1902



EL CAMPO DE GIBRALTAR

LA LÍNEA

Es el de La Línea un caso semejante al de las nuevas poblaciones americanas de formación contemporánea: un depósito social de acarreo, de aluvión, que se va sedimentando en torno o en la proximidad de un núcleo, del Peñón de Gibraltar, del cual le llegan diariamente muchos centenares de libras, muchos miles de duros. Los naturales de Línea son muy poco, un escaso puñado.

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lunes, 11 de julio de 2011

Venta de Sierra Carbonera 1860

Artículo publicado en el periódico La Discusión del Miercoles 30 de abril de 1962

Las quejas de los Pueblos por los abusos que se cometen al aplicar la Ley de desamortización no tienen número. Ademas de las muchas peticiones que sobre el particular se han dirijido a las Cortes, de las interpelaciones hechas  por algunos señares diputados y de los hechos que diariamente denuncia la prensa en comprobación de aquellos abusos, tenemos hoy en la comunicación que se nos dirige desde San Roque, y que a continuación publicamos, un motivo más para escitar al gobierno y a las Cortes a adoptar cuanto antes algunas medidas que acallen este clamor general. Si los hechos son tales como refiere el comunicante, preciso es que sin demora se atienda a las justas quejas de aquella autoridad local.

Sr. Director de La Discusión.

San Roque 8 da abril de 1862. — Muy señor mio de todo mi respeto: Suplico a V. encarecidamente se sirva dar cabida en su apreciable periódico las siguientes líneas.

La ciudad de San Roque que más de una vez ha mostrado al gobierno la índole de sus habitantes, siempre sumisos y obedientes a las instituciones que nos rigen, siempre dispuestos y solícitos con sus sacrificios a contribuir en cuanto pueden al sostenimiento del órden social, se encuentra hoy en el mayor conflicto al saber que la Dirección general de propiedades y derechos del Estado ha desestimado el recurso que hizo su ayuntamiento para que se anularan las ventas de las sierras Carbonera, Area y Gamas, que siempre  fueron de común aprovechamiento.

Crece más y más  su disgusto al ver el fundamento en que se apoya la citada Dirección, puesto que es de todo punto erróneo. Dícese no estar justificado que sean estas dehesas de aprovechamiento común, cuando así está probado hasta la evidencia en el "espediente" que se formó al efecto, haciendo ver que es el único terreno que han tenido siempre sus habitantes para descanso de sus ganados.

Dice también la mencionada Dirección que sus pastos no son a propósito para dehesa hoyal; otro error, y error tan manifiesto, cuanto que hay porción de vecinos que sostienen allí sus hatos de vacas, cabra, etc., y hoy se encuentran que han malbaratado sus ganados, y están retraídos en sus casas buscando otros medios mas penosos y difíciles para ganar el sustento de sus familias.

La junta provincial de ventas informó de un modo claro, terminante y justo acerca de la necesidad de estas dehesas en el término; léase este informe se verá con cuánta exactitud y precisión está demostrada esta verdad.

Las cales y leñas, que todo se hacia allí, sosteniendo con esos productos a muchos infelices, hay que ir a buscarlas a otros terrenos a largas distancias, multiplicándose de día en día su precio y carecíendo de ellas en muchas y frecuentes épocas del año.
 
Seria muy prolijo si tratara de enumerar minuciosamente los apuros de este vecindario y e1 disgusto general de la población, que si bien no culpa al gobierno, culpa, si, a sus agentes, que no han querido escuchar sus quejas y protestas, y han interpretado la ley de un modo tan manifiestamente arbitrario.

Además, y ya que molesto su atención, no pueda dejar pasar en silencio los abusos cometidos por los compradores, principalmente por los de la sierra Carbonera.

Es público y notorio que estos señores se han estralimitado, abarcando con las tablillas de acotamiento un duplo de fanegas de tierra de las vendidas por el Estado.  Me consta que algunos colindantes formularon sus quejas al señor alcalde de esta ciudad, manifestándole que no solo no estaban las tablillas en los linderos marcados en el Boletín Oficial de ventas,  sino que se habían introducido pródios enteros de particulares dentro de su coto, dejando a muchos sin poder entrar en sus heredades, dando lugar a mil disgustos, quejas e inquietudes que se iban sobrellevando con la sola esperanza que hemos perdido ya, si el gobierno no se dispone a reparar tantos males  y perjuicios, bien sea con la anulación de las ventas o reduciendo a sus compradores al terreno que legítimamente les pertenece.
 
En vista de las quejas remitidas a esta alcaldía y al recibirse en ella el edicto de acotamiento, esta autoridad se dirigió en consulta al señor gobernador civil de la provincia D. Ignacio Méndez de Vigo, manifestándole la estralimitación que habían hecho los compradores, los abusos que cometían y los demás pormenores que obran en el "espediente" de su razón. Dicha superior autoridad resolvió favorablemente la consulta, acordando que se redujeran las señales o tablillas a los linderos que marcaba en su edicto, que eran los mismos que los señalados en el Boletin oficial de ventas y los mísmos por los que se les vendió en subasta.
 
En este estado, el alcalde, con citación previa, tanto de los dueños de la dehesa, como de los colindantes, auxiliado de peritos conocedores del terreno, de acreditada honradez e Imparcialidad, llevó á cabo la reducción de las tablillas a sus legítimos linderos con el edicto en la mano, descansando en su propia conciencia. ¡Pero cual fué su sorpresa cuando próximo a remitir á Cádiz el "espediente" formado al efecto, sabe que el mismo gobernador comisiona al señor juez de primara instancia de esta ciudad para que vuelva a colocar las tablillas donde estaban antes, con el auxilio de los mismos guardas asalariados de la dehesa y condenándolo en las costas!

Tan "estraordinario" proceder no se concibe.

Este alcalde, de acreditada honradez, de pundonor ante todo, viéndose ajado, desprestigiado, perdida su fuerza moral, al frente de una nación estranjera que comentará a su placer estas contradictorias disposiciones, demasiado públicas por desgracia, presentó su dimisión, que no le fué admitída, continuando en el desempeño de su penoso cargo cada día con mas disgusto y con la esperanza de que el día que lleguen estes hechos al conocimiento del gobierno, obtendrá la reparación que de justicia se le debe.

Ultimamente, y dejo de molestarlo, este negocio ha sido tan desgraciado, que los colindantes de la otra dehesa (Las Gamas) Viendo que su dueño se había "estralimitado" del mismo modo que los de la Carbonera, solicitaron a su costa la medición y deslinde, gracia que les fu´w concedida (mas bien justicia), dando la operación por resultado la reducción del uno, y el amparo y protección en sus antiguos linderos a los otros.

Pues bien: en este mismo tiempo, en Igualdad de circunstancias, y en idéntico caso, los terratenientes de la sierra Carbonera solicitan a su costa la medición y deslinde, este alcalde le  pide también al par que ellos, y los resultados son enteramente contrarios. ¿En que se fundan? ¿Por qué a unos se les conceda y a otros se les niega siendo una misma la causa, una misma la petición?.

Todo esto quiero que se sepa de público, que lo sepa el gobierno a fin de que no deje sin correctivo los hechos escandalosos que he mencionado, y exija la responsabilidad a sus agentes.

Soy de Vd. atento y S. S. Q. B. S. M.- Manuel Olmedo.»


Artículo publicado en el periódico La Iberia del jueves 10 de amrzo de 1864


Tenemos a la vista varias cartas de San Roque (provincia de Cádiz), en que se nos escita a que publiquemos la historia, trazada a grandes rasgos, de un "espediente" que sobre la Sierra Carbonera debe ser resuelto de un momento a otro, si es que no lo está ya, y en cuya resolución está interesado aquel pueblo.

La historia.—según se nos asegura, — es la siguiente:

Deseamos dar a conocer al país la lamentable equivocación que se cometió al venderse por el Estado varias dehesas que pertenecían al común aprovechamiento, y que por desgracia se calificaron como de Propios. La Sierra Carbonera se halla en este caso, y fué vendida en 5 de julio de 1860, con la cabida de 497 fanegas de distintas calidades. Al dar la posesión al comprador, que lo fué don Joaquín de Moya, se comprendió en dicha posesión el partido de Sabá, que nada tenia que ver con la Sierra, pues en este partido se encontraban 12 terratenientes con sus terrenos de labores, adquiridos por justo título. Cinco de estos reclamaron al Gobernador de la provincia por haber quedado copados en la demarcación que le diera el comisionado de la Hacienda al rematante Moya. Estas solicitudes se diríjieron el 14 de aposto del año 61, y en lugar de medirse la Sierra, como se solicitaba, se mandó lo contrario, y fué que se midiese a los terratenientes para amojonarles sus terrenos, a lo cual se resistieron, cuyo "espediente", que se  instruyera a efecto, quedó muerto y sin poderle conseguir se midiese sierra Carbonera.

El alcalde de esta, don Andrés Rodríguez y Mellado, en vista de tantas quejas de los mencionados terratenientes, se diríjio de oficio al señor Méndez Vigo, haciéndole conocer los graves perjuicio que sufrieran aquellos por haberles privado el comprador de la mencionada Sierra, de todos los terrenos de pastos que disfrutaban como suyos; al momento mandó que se retirasen las tablillas que decían: «Cerrado y acotado» a los límites de la Sierra que marcaba el Boletín de Ventas; esta medida del gobernador Méndez Vigo, llenó de alegría a tantos infelices, que volvieron a recuperar sus terrenos del partido de Sabá.
 
Las tablillas permanecieron en los límites de la Sierra como un mes y medio, y a instancia del comprador se quitaron de la verdadera linde de la Sierra y que marcaba el Boletín de Ventas, y se volvieron a colocar por donde le dieran la posesión el delegado de la Hacienda: esta nueva disposición del gobierno de provincia, causó un disgusto general en toda la población, y los terratenientes quedaron otra vez copados y despojados de parte de sus fincas. Llega el año 63. siendo gobernador Isasa y este admite un recurso de los terratenientes, pone en marcha este "espediente", y el señor Palarca se hace cargo de este asunto. Ve la justicia con que se reclama, y manda: que a los terratenientes del partido de Sabá se les mida y amojonen sus terrenos, y se respeten las propiedades de estos: manda que inmediatamente se quiten las tablillas de donde se encontraban, y se reduzcan o se remetan a la mojonera de la Sierra y por donde marcaba el Boletín de Ventas, cuya operación se ha llevado a efecto por una comisión mandada por dicho gobernador: y 3º que se mida Sierra Carbonera para ver la cabida que esta tiene, cuya diligencia se ha practicado por don Venancio Sagrario, y ha resultado de la medida 885 fanegas, siendo las vendidas 497: hay un esceso de mas de 300 y tantas, cuyo "espeniente", formado por la mensionada comisión de investigacion ha pasado al señor gobernador con fecha 8 del mes próximo pasado para su Aprobación.»
 
Aquí terminan los datos: y tanto los vecinos de San Roque como los labradores del partido de Sabá, alimentan la esperanza de que el asunto será fallado en definitiva, respetandose todos sus derechos, y por consiguiente de una manera tan justa como favorable a sus gestiones é intereses.

Por nuestra parte escusamos todo comentario.
 
 
 

 
 
 

                                                                     Luis Javier Traverso




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jueves, 7 de julio de 2011

Quejas del Campo de Gibraltar en 1880

Audio para Deficientes visuales



Artículo piblicado en el periódico La Iberia del martes 5 de octubre de 1880


UN PASEO POR EL CAMPO DE GIBRALTAR.

Quéjanse los vecinos del Campo de Gibraltar de la indiferencia de nuestro paternal Gobierno, que no parece sino que tiene en completo olvido a aquel desgraciado rincón de España.

De Algeciras nos escriben una sentida, carta dicióndonos que allí se carece do todo lo indispensable para el desarrollo de la industria y fomento de la agricultura y del comercio. Sin caminos vecinales, sin carreteras, puentes, puertos ni ferrocarriles , es difícil dar salida a los productos de su rico suelo ni importar los que en el se necesitan.

Sólo se deja sentir la mano del Gobierno por el rigorismo con que persigue a los contribuyentes, agobiados con el peso de unos tributos tan excesivos y mal repartidos que es imposible soportar.

Nada importa —dice la carta — que por efecto de no estar señaladas taxativamente las aguas de la bahía entre Algeciras, San Roque y Gibraltar se conceptúe como aguas inglesas más de la mitad de las que bañan nuestros puertos, quedando sin ellas y sin playa el pueblo denominado Línea de la Concepción, hasta el extremo de que para desembarcar ladrillos, piedras y toda clase de materiales de construcción por el Espigón de San Felipe, después de despacharse las embarcaciones por la aduana de San Roque, es preciso acudir a la capitanía del puerto de Gibraltar en demanda de un permiso que no se facilita sin el oportuno desembolso; de suerte que buques españoles despachados por nuestras aduanas y destinados a pueblos enclavados en nuestro territorio no pueden alijar en ellos su carga sin una autorización especial de las autoridades inglesas.

Y de aquí las continuas disensiones y competencias que surgen entre los patrones de las falúas de nuestro resguardo y los de los buques británicos cuando aquellas apresan alguna embarcación con contrabando en aguas españolas ó inglesas, disensiones que suelen ventilarse a tiros, y no pocas veces acaban por la prisión de nuestros carabineros, los cuales son conducidos ante las autoridades de Gibraltar por el inaudito detito de haber cumplido con su deber deteniendo algún que otro falucho cargado de tabaco, procedente de aquella plaza.

Más de dos kilómetros del llamado Campo neutral tienen invadidos los ingleses, aparte de la excesiva extensión dada a su bahía, y como si esto no fuera bastante se permiten sus autoridades usar de tales procedimientos con los españoles que acuden al Peñón, que parece imposible se toleren por nuestro Gobierno.

Para penetrar en la plaza de Gibraltar es indispensable solicitar un permiso que se niega desde las tres de la tarde en adelante: pero una vez obtenido, obliga al viajero a apearse del carruaje en los fosos que circundan la ciudad, teniendo que emprender el camino a pié, a menos que no alquile otro vehículo ingles, en cuyo caso no se le oponen dificultades en su tránsito.
En las inmediaciones del pueblo de la Línea —escribe el autor de la carta— han construido los ingleses considerable número de edificios que han convertido en colonia británica, por más que se hallen en territorio español, siendo lo más notableque la mayor parte de ellos están destinados al depósitos y almacenes de contrabando.

Es verdaderamente incomprensible que el cuerpo de ingenieros tolere y haya tolerado que dentro de los muros del derruido castillo de San Felipe se edifiquen casas con sólo el permiso de la autoridad local de la villa de la Línea , las cuales se venden como de propiedad particular a los comerciantes ingleses.

Dentro de los fosos de dicho castillo se nos asegura que se han construido últimamente un magnífico chalet y varias casas de recreo, aprovechándose en las obras las piedras y materiales del Estado.

Hasta el Ayuntamiento —añade el corresponsal — ha levantado el Matadero en dicho terreno, utilizando al efecto los materiales que se proporcionó derribando las murallas.
Hasta aquí el corresponsal, en quien declinamos la responsabilidad de sus afirmaciones, pues entrañan éstas tal carácter de gravedad, que la prudencia nos aconseja exponerlas como simples narradores, si bien el autor de la carta la concluye con las siguientes frases:
«Desafíe V. a toda persona honrada a que, puesta la mano sobre su corazón, desdiga todos ó parte de los cargos aquí denunciados.»






                                                                  Luis Javier Traverso




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