viernes, 9 de septiembre de 2011

Concesión a Luis Ramírez Galuzo para Importar fécula de patatas por Gibraltar

Orden incluida en la Gaceta de Madrid numero 273 de fecha 29 de septiembre de 1908




MINISTERIO DE HACIENDA

Ilmo. Sr.: Vista la instancia dirigida á ese Centro directivo por D. Luis Ramírez Galuzo, comerciante y dueño de una fábrica de pastas para sopa establecida en La Línea de la Concepción, provincia de Cádiz, solicitando se habilite la Aduana del primer punto para la importación de la fécula de patata necesaria para su industria, que actualmente se ve obligado á importar por la de Algeciras, irrogándosele por tal motivo gastos innecesarios de arrastre qne dificultan el desarrollo económico de su fabricación.
Resultando que remitida la instancia de que se trata al Inspector de Aduanas del Campo de Gibraltar informa dicho funcionario favorablemente la petición, manifestando que no hay inconveniente alguno en acceder á ella, con la condición de que la fécula de patata se presenta al despacho consignada precisamente al solicitante y con destino á su fábrica de pastas para sopa:
Visto el párrafo A del art. 1.° del Real decreto de 30 de Agosto do 1896, por el cual quedó habilitada la Aduana de La Línea para la importación de diversos artículos, entre los cuales se encuentra la harina de trigo:

Considerando que constituyéndo la base para la fabricación de pastas para sopa la harina antes mencionada, y siendo la fécula de patata igualmente necesaria para la industria de que se trata, resulta equitativo conceder al segundo de dichos artículos los mismos beneficios y ventajas que ya disfruta el primero; y 
 Considerando que con,la concesión de que se trata no se produce perjuicio alguno al Erario y se favorece el desarrollo de la industria nacional;

S. M. el Rey (Q. D. G.), conformándose con lo propuesto por esa Dirección general, se ha servido ordenar que la actual habilitación de la Aduana de La Línea de la Concepción se amplie para la importación de fécula de patata con destino á la fábrica de pastas para sopa de D. Luis Ramírez Galuzo.

De Real orden lo digo á V. I. para los efectos correspondientes. Dios guarde á V. I. muchos años. Madrid 24 de Septiembre de 1908.

                                                                                                         R. Andrade.
Sr. Director general de Aduanas.







                                                                         Luis Javier Traverso






Documentorecomendado por Jose Martínez

Inauguración de la Plaza de Toros de La Línea 1883

El 19 de mayo de 1883 en el periódico "El Mono" de la vecina plaza de Gibraltar se se hacía el siguiente anuncio:

PLAZA DE TOROS
EN LA LINEA 

La inauguración de dicha plaza tendrá lugar el dia 20 del presente mes, en cuyo dia se lidiaran 6 toros de muerte, de la acreditada ganadería del Mayorazgo Prado.

Los diestros son El Gordito, Frascuelo y El Marinero, alternativamente.

El dia 24 y 27, respectivamente, se verificaran dos corridas de novillos de muerte, siendo los primeros de la ganadería de Moruve, y los segundos del Mayorazgo Prado.

Los espadas son El Marinero, Curro Aviles (a) Currito, de Sevilla y Bombita.


Posteriormente el mismo periódico el 23 de mayo de 1883 publica una crónica de la corrida de una forma bastante peculiar, por lo que está trascrito tal cual el original, como todos los que realizo en el blog, aunque se, que este va a costar un poco leerlo:
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jueves, 1 de septiembre de 2011

Reglamentos para la Admisión de Carruajes Españoles en las calles de Gibraltar

Debido al crecido número de carruages Españoles que entran en esta sin el debido permiso, causando mucha molestia y obstruccion al tráfico local, todo permiso ahora válido quedará anulado el 29 del actual, exceptuando los de las autoridades y oficiales Españoles.

Las pereonas que deseen nuevos permisos tendrán la bondad de dirigirse por escrito al Sr. Gefe de Policia  hasta el 21 del corriente.


Permisos por tres meses serán concedidos á los nativos de esta que residen en la Linea para un carruage determinado, cuyo número deberá especificarse en la solicitud.



Las personas que deseen entrar en un carruage con un objeto determinado, solicitarán permiso de la Oficina de Policía cuyo permiso será otorgado por el día.

A los niños y niñas que residen en la Linea y asisten a las Escuelas de Gibraltar, se les concederán permisos especiales para poder entrar en carruage, entre las 8 y 10 de la mañana y salir entre 3 y 5 de la tarde.


En vista de la distancia entre San Roque y Campamento y esta Plaza, se concederán permisos especiales a cuatro caleseros de cada uno de esos pueblos con la recomendación de los Sres. Alcaldes, y solo para conducir pasagerós de los pueblos antedichos.

Toda persona que haga mal uso del permiso concedido, como es, tomar un carruage Español para hacerse conducir desde el Mercado a cualquier parte de la poblacion, ó transferir el dicho permiso a otra persona, será inmediatamente destituida del mismo.

WILLIAM SEED.

—Vamos a ver. Gaspar, ¿que te parecen los anteriores Reglamentos?
—Como quiera que mi pobre opinión no ha de tomarse en cuenta, creo inútil emitirla, tio. Comprendo que el objeto es evitar obstrucciones en la via publica, con lo que estoy completamente conforme, pues aun recuerdo el lodazal inmundo que ocasionaban los carruages españoles cuando tenian el stand a la entrada de la población; pero comprendo también, que dichos Reglamentos, particularmente en su tercera cláusula, darán un efecto contraproducente a lo que se proyecta, pues siendo bastante considerable el número de nativos que residen en la Linea, y solicitando cada uno de estos un permiso por tres meses, dado caso que todos lo desearan cono en justicia se les ofrece, daria por resultado lo mismo que se trata de impedir; esto es, la obstruccion del tráfico local.

Aademas, lo de tener que sugetarse los que soliciten permisos a un carruage determinado, lo creemos un absurdo, pues la mayor parte no estarán en condiciones de sufragar gastos para tener un carruage a su disposición cuando les plazca, cosa que es poco menos que imposible a menos que el carruage sea propiedad del mismo solicitante.


—Bien, Gaspar; pero ¿qué harías tu si respetaran tu opinión?
—'Yo lo que baria, si tuviera la autoridad de Mr. Seed, era abrir un turno por el que tuvieran opción a entrar en el pueblo, por todo un dia, cuatro o seis carruajes españoles para conducir a las personas que tuvieren permisos, y asi, sucesivamente, iria alternando con objeto que a los demás les cupiera el mismo privilegio.


nota: El artículo está trascrito tal cual es el original, con sus actuales faltas de ortografía, etc....



                                                                         Luis Javier Traverso






Documento cedido por  Juan Manuel Ballesta

Un Paseo a la Línea de la Concepción 1884

Artículo publicado en el periódico "El Mono" del miércoles 11 de junio de 1884

Comimos; tomamos uua agradable taza de café en el espacioso y elegante Universal, propiedad de D.  Federico Bado; encendimos un excelentísimo cigarro procedente de la tabaquería de los Sres. Stagueto y Silva, y veloces como el rayo tomamos Calle Real abajo hasta hacer una corta parada en la plazuela del Mercado.


Eran las cuatro.


Nuestra vista se afanaba por descubrir un algo, cuyo algo no existia, ó, al menos, no estaba en estado de satisfacernos.


Este algo, eran los coches Ripert, que luego nos enteramos no habian empezado aún á funcionar, no sabemos por qué motivos.


Lamentando esta contrariedad, dimos algunos pasos y se nos presentó un cochero ¡qué cochero! de fijo habia pasado sino toda su vida, la mayor parte, limpiando el hollin de las chimeneas, á juzgar por lo tiznado que estaba.


Acercó el vehículo, si así puede llamársele á un coche viejo y carcomido tirado por un penco muerto y después de habernos advertido con cierta socarronería que cobraba á real de plata por asiento, entramos en el infernal carruaje (dimos con el nombre), y un salto aquí, una embestida allá, nos encontramos vivos, al parecer, en las puertas de la Linea.


Nos apeamos y...¡ aquí fué Troya ! Ni Lagartijo, Caraancha, Mazzantini y cuantos toreros célebres hay en España, dan más pases de muleta, verónicas y quites que los que nosotros nos vimos obligados á dar para evitarnos el ser atropellados por los carruajes; tal es la apiñada piña que se forma de estos en aquella entrada, atentatoria en alto grado a la vida del pacífico transeunte.


(Entre paréntesis, Sr. Alcalde: las puertas requieren alguna más vigilancia; estando los coches estacionados con orden pudieran evitarse desgracias que de otro modo son muy fáciles de acaecer.)


Pasado este peligroso peligro, que pudo haber sido causa He desgracias desagradables, (¡ojo, Guardian) y después de haber sufrido un ataque registratorio-descortés por un carabinero, entramos en la población.

Amantes ante todo al antropofagonismo (¡ bonita frase !) nuestra vista se dilató en la inmensidad de...las buñolerías que figuraban en primer término á la izquierda. ¡ Qué ricas tiendas ! ¡ Qué buñoleras, tan regordetas y coloradotas! Vamos, vamos, que la boca se nos hace agua. (No te sonrías maliciosamente, lector, que aludimos á los buñuelos, no á las buñoleras, sin embargo de que estas no nos desagradan ¡cuidado !)


Después...después fué.¡ la mar ! lo que vimos en aquella plazuela, mereciendo especial mención dos magnificas y bien surtidas abaniquerías.


Subimos á la plaza alta y tropezamos con un lucido y suntuoso pabellon, adornado con elegancia y buen gusto, destinado, según nos dijeron, á albergar lo más distinguido y elegante de aquella villa. ¡ Qué honor para una techumhre improvisada ! ¡ Qué gozo no experimentaría aquello al sentir el divino efecto producido por las delicadas pisadas de las lindísimas jóvenes que al compás de los armoniosos acordes de la música se deleitarían esparciéndose en multitud de parejas !


Pero abandonemos estos embriagadores pensamientos, y con ellos la plaza alta y entremos en calle Real.
 Ah ! ....bellísimo, sublime, encantador es el golpe de vista que presenta esta calle ! Arcos triunfales, escudos, adornos de diversas formas, multitud de farolillos venecianos simétricamente colocados, en fin, el buen gusto desafiando a la elegancia, cuyo reto es admitido por esta, á juzgar por las innumerables y agraciadísimas jóvenes que se pasean estasiadas de admirar tanta belleza !
 Prum ! tropezó y cayó ! ¿Quién demonio tuvo la humorada de alfombrar la calle con estas yerbas? preguntó uno á nuestro lado. Y tenia razon el hombre, porque á los pocos pasos advertimos que la yerba se hacia montañas, capaces de hacer sufrir un rudo batacazo al mas fornido transeúnte.

Esperamos que yerbas criminales
no volverán á tapizar mas suelos.


Seguimos adelante, pero de pronto hirió nuestro oido una estentórea voz que decía : "jugarle!" "moneda por moneda" "¡ peseta por peseta!"  "duro por duro"! Un rayo que hubiera caido á nuestras plantas nos hubiera hecho menos efecto que las anteriores palabras !

(Otro, paréntesis. Sr, Alcalde; El asqueroso vicio del juego, espuesto públicamente, es el mas descarnado antítesis de la cultura de los pueblos.   Basta y sobra.)

Pero aun el cielo nos tenia reservado el último golpe, el golpe más fatal. Cuando nos separábamos precipitadamente del antedicho lugar, donde sa rendía culto al mas depravado vicio, en presencia de las mismas autoridades, héte aquí que nos encontramos frente á frente con la procesión. Nuestro primer intento fué huir ó refugiarnos en cualquier establecimiento durante pasaba ésta; más fué imposible; el inmenso gentio que se agolpó nos cortaba la retirada y tuvimos que resignarnos á presenciar un acto pantomímico revestido con la más supina ignorancia.


Y aquí nos tienen ustedes, carísimos lectores, obligatoriamente arrodillados, con la cabeza descubierta, tan solo sometidos á la razón de la fuerza, pues de otro modo, nuestras rodillas, aunque débiles, jamás se hubieran inclinado para reverenciar al más ridículo padrón de la civilización y el progreso.


Pero, señores; ¿ no es una injusticia, ana arbitrariedad que no conoce límites, el forzar la conciencia del individuo en medio de una vía pública, obligándolo (si á manos viene á fuerza de sablazos) á inclinarse y reverenciar un acto en el cual no cree porque es una pura patraña y cuya tendencia conduce únicamente á ridiculizar la religión ?

¡ Vergüenza tanta !


Desde este momento, el placer huyó de nosotros, la alegria se transformó en tristeza, y ni aún tuvimos gusto para detenernos á admirar los preciosos fuegos artificiales, que, seguo nos cuentan, presentaron un efecto maravilloso.
Hasta otro dia.
                                                                                                                   Serafín.





                                                                    Luis Javier Traverso





Documento cedido por  Juan Manuel Ballesta