lunes, 24 de junio de 2013

¡ Ay que línea! 1.841

Artículo publicado en el periódico Fray Gerundio del 16 de Abril de 1841:


Cuando piensa uno en ciertas lineas no quisiera que hubiese matemáticas ni matemáticos, geometrías ni geómetras, rectas ni curvas, paralelas ni espirales, por no traer a la memoria con su nombre la línea de Gibraltar.... ¡ Ay que línea, señores!

En fin para mayor dolor al día siguiente de nuestra llegada dispuso el general inglés Sir Alexandre  Woodford una revista general de todas las tropas de la guarnición , que serán  unos cuatro mil hombres, la cual se verificó en el campo neutral cerca de la línea de España. Con este motivo el general tubo ocasión de ostentar la brillantez y disciplina de sus tropas, y mi paternidad la de observar el esmero que el gobierno británico con ellas tiene. Por cierto que el bueno de mi Pelegrim  no apartaba ojo del batallón  de escoceses que con sus ricas plumas negras de avestruz en las gorras, sus casacas encamadas, su elegante banda   pendiente de los hombros, sus enaguillas de tela de cuadros, sus borlas blancas en la delantera, sus piernas desnudas hasta medio muslo, y sus ligeras sandalias ceñidas a la caña de la pierna con cintas encarnadas, unido a sus altas tallas y sus cabellos dorados, presentan una visualidad tan extraña como agradable que entretiene con placer la atención del forastero.

Ya se ve, el ojo español gerundiano naturalmente se volvía hacia la línea de España, que está del sitio de las maniobras unos pocos pasos, como ansioso de encontrar un cuerpo brillante de tropas españolas en contraposición de las inglesas, como el decoro nacional exige, y como la seguridad misma del estado y sus intereses reclaman. Pero ¡oh desconsuelo! ¡oh secatura! ¡oh admirable sosera gubernamental de mis paisanos! Toda la guarnición española que se ve en la línea de Gibraltar consiste en una cuarta de compañía al mando de un subteniente. «¿Qué dirán (exclamé yo en voz alta sin poderme contener) ¿qué dirán los extranjeros al ver el número y brillo de las tropas inglesas de la guarnición, que ellos cuidan muy bien de ostentar, y su servicio riguroso de campaña, y ese peñasco erizado de cañones, cuando se dirigen después a
la línea de España y encuentran por todo ejército un piquete como el que va a hacer la guardia todos los días a la fábrica de cigarros de Madrid, las fortificaciones y cuarteles del campo de San Roque reducidos a  escombros, raso y desmantelado todo a guisa de robado hospital ? ¿Qué idea formarán de nuestro país los extranjeros de todos líos países del mundo que cada día a esta plaza acuden? ¿No hay un batallón siquiera de los de ese ejército español capaz de asustar a la Europa, que poder mandar a esta linea para que vean los ingleses y los extranjeros todos que en España tenemos ejercito ya que otra cosa no tengamos?

Si señor que hay, me contestó Pelegrin que escuchándome sin yo advertirlo estaba: batallones tenemos, y muchos, tan bien vestidos y mejor que los colorados estos que asi Dios me salve sino parecen todos cangrejos de medio cuerpo arriba; pero los batallones nuestros están mejor alrededor de Madrid metiendo miedo a la corte y a las cortes.

—¡Qué diferencia , Trabeque, del trato que se da a estos soldados al que se da a los nuestros! Estos bien vestidos, bien pagados, bien comidos; en la carnicería escogen siempre la mejor carne, y si la que les dan  no les parece buena, se la arrojan al carnicero y hacen que les de otra mejor. Los nuestros mal alimentados, fin pagas, descalzos muchos de ellos....—Así es la verdad, señor; pero que se pongan estos guapos con nuestros desarrapados; que se pongan estos coloraditos que tanto, comen, tantos a tantos con nuestros hambrientos; que salgan allí a esos campos de Dios y se arme una chamusquina a ver le cuales vuelven menos a los cuarteles a contar lo que han visto.








                                                                 Luis Javier Traverso



 






Artículo del periódico Fray Gerundio en la página 285 ubicado el Archivo de la Biblioteca virtual de la Prensa Histórica de España

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