jueves, 3 de febrero de 2011

El Batallón de carros gana la Primera Batalla

Artículo publicado en el periódico AREA del domingo 27 de enero de 1963 en su página 3


El Batallón de Carros Medios de la División "Guzmán El Bueno" núm. 21, de guardia en La Linea de la Concepción al mando de su Teniente Coronel primer Jefe, ha ganado la primera batalla, desde que la  unidad fuera creada.

Efectivamente el triunfo del Batallon de Carros se ha producido sin que las torretas de sus M47 hicieran tronar sus cañones ni sus ametralladoras trepidaran ni un solo tiro, nada, ni siquiera tuvieran que intervenir sus hombres a bayoneta calada. Un triunfo que no ha sido político ni de demagogia, triunfo eso si, rotundo que ha sido logrado con el corazón con el espíritu de servicio con el alma puesta con ardiente generosidad al servicio de los demas.

La Línea de la Concepción, ha sido azotada desde el 25 de enero con temporales y desgracias y desde el primer momento, aun antes de que se pidiera su ayuda oficialmente, ya estaban dispuestas las "fuerzas" de a colaborar en todo lo que hiciese falta para dar asi la batalla, por el bienestar de la plaza, cumpliendo los deseos del General Gobernador Sr. Carreas González y los del General Jefe de la División y Gobernador del Campo de Gibraltar Sr. De Meer Pardo.

Fue su primer servicio en movilización general, cuando el mar de la bahía se enfureció mas de la cuenta y sin respetar los dias navideños, en la Avenida de España, inundando toda la zona y arrancando malecones de cuajo, dejando de esta forma a La Línea casi incomunicada. Solamente los vehiculos pesados y lógicamente los enormes camiones del Batallon podian circular estableciendo  un pueste de comunicacion con las zonas afectadas. Allí estaban los vehículos militares para trasladar a las autoridades para dirigir los trabajos de evacuación y para cargar con los enseres y con las familias de quienes la tragedia habia dejado sin hogar. La primera cota estaba ya tomada y para consolidar mas aun su posición las cocinas de la Unidad, unicas preparadas en la ciudad para una contingencia de esta clase, sirvieron aquella noche muchos cientos de Cenas a los damnificados no solamente en los comedores del cuartel sino que les propios "jeeps" y camiones de la unidad llevaron al Matadero y Grupo Carlos V donde se encontraban los evacuados, el menú caliente de aquella noche amarga.

Aquel fue el primer empujón en la batalla y desde entonces con verdadero ardor, con autentico sentido del deber, con extraordinaria calor de caridad cristiana todo el Batallón a una desde el Jefe al ultimo soldado pasando por sus oficiales y suboficiales estuvieron presentes en la brecha con inigualable espíritu de servicio.

Los temporales no cedían y la lucha se hacia mas intensa mas necesaria. La superioridad convino que la Infantería de Marina, la Artillería con sus proyectores y otros medios vinieron en refuerzo de los efectivos de la plaza, para dirigirlos por un combinado de Estado Mayor, mixto, de autoridades militares civiles y técnicos dar la batalla al agua y a sus consecuencias.

Los sacos terreros abrían trincheras y parapetos en el asfalto por donde discurría el agua que las bombas hacían desalojar constantemente de los insanos embalses que habian logrado en su infiltración urbana. La acción militar estaba resultando eficaz sin despreciar la civil que también estaba logrando lo suyo en su cometido. El enemigo se veía a todas luces que iba perdiendo terreno y sus temibles concentraciones de liquido ya iban camino de convertirse en simples charcos.

Pero nunca hay enemigo pequeño y un nuevo elemento, con una fuerza, huracanada hizo  que en la madrugada del 23 se tocara de nuevo a generala. El ciclón con una fuerte invasión había causado un grave impacto en el Castillo, Conchal y Atunara. La alarma cundió en los graves instantes, mientras que enormes olas amenazan con llenar de desgracia la ciudad. De nuevo el Batallón con todos sus efectivos, hubo de lanzarse al ataque: a la acción de llevar consuelo y calor a las zonas afectadas, trasladando en sus camiones a los damnificados a los seguros lugares de locales de cine, colegios y escuelas, al mismo tiempo que intensificaba su guardia y su servicio para toda la ayuda que fuera necesaria.

Las cientos de raciones de los primeros días llegaron a convertirse en mil quinientas y aun mas quiza en esta ultima prestacion de servicio. Pero no importaba. El Batallón con sus hombres su organización y sus mandos estaba preparado para este esfuerzo y los mil quinientos evacuados tenían asegurado el alimento mientras durara la situacion de emergencia.

Hemos citado algunos de los servicios prestados en esta singular batalla, por que no podriamos citarlos todos, ya que tan variada indole ha habido. Solamente queremos resaltar la confianza que podemos tener ahora con tan valiosa unidad de guarnición en la plaza.

Y por ello al hacer este elogio emocionado al corportamiento de todos sus hombres y al magnifico en todo momento del Teniente Coronel don Agustín Sánchez Ruiz, no podemos por menos que traer agradecidos, a este comentario a ese linense adoptivo que hizo posible que La Línea de la Concepción, su pueblo adoptado, contara con una unidad de guarnición en la plaza.

Ese linense, todos sabemos quién es: el hasta hace poco Ministro del Ejército. Teniente General don Antonio Barroso y Sánchez Guerra, quien con todo cariño y todo amor a La Línea, y al Campo de Gibraltar, donde tantos años vivió como General Gobernador, hizo lo posible por que nuestra ciudad contara con la mejora que supone el tener a su servicio una unidad militar, que ya nos ha demostrado en esta primera batalla del servicio a la paz y al bienestar del bien común, la honra y la gloria que supone estar amparados bajo el glorioso Ejército Español, que tanto honra a la Patria.

Los linenses, de todo corazón, estamos inmensamente agradecidos y satisfechos de contar entre nosotros al Batallón de Carros Medios. Repetimos nuestro agradecimiento a todos cuantos lo integran y lo mandan y enviamos también nuestro recuerdo agradecido al Teniente General Barroso, quien durante en última visita como Ministro del Ejército, en el año 1.962, al volverse hacia nosotros en ver concretada la definitiva venida  del  Batallón a nuestra Ciudad nos dijo: "Ya estarán Vds. satisfechos. Como buen linense no quiero defraudar a mi pueblo adoptivo y como prueba de que siempre estoy dispuesto a trabajar por La Línea ya tienen Vds. una Unidad de guarnición". Ahora, todos orgullosos de su gesto y del magnifico servicio que con ello ha prestado a este pequeño rincón de la Patria, le volvemos a repetir con emoción. Gracias, mi General y gracias por habernos enviado estos hombres que tanto honran al Ejército Español.

                                                                                     José Luis Yague 


      
periódico AREA del domingo 27 de enero de 1963 en su página 3


                                                        Luis Javier Traverso
                                        http://lalineablancoynegro.ltduende.com/







Gracias a la Colaboración del Archivo Municipal de La Línea de la Concepción



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